A corazón abierto

Caminó descalza, a corazón abierto, creyendo que transitaba por el camino de la confianza, la sinceridad, la claridad, la empatía, el entendimiento… Amor 
Pensó que las almas que se entrecruzaban eran almas que bailaban al son de la misma música que sonaba dentro de ella. Pero la falsedad y oscuridad del nuevo entorno era más estructurada y fuerte que su sonrisa y entrega; y a cada paso su corazón se tornó más triste. Confió en su fuerza interior, esa que tanto le había costado alcanzar y defender, se agarró a la espiritualidad arraigada en lo más profundo de su ser, aquella que no estaba permitido perder por muchas trampas que aparecieran en este sendero que tanto había anhelado caminar. Se prometió no perder su esencia por complacer a quienes se balanceaban entre las mentiras, lo oculto y los miedos.

Abrió su armario y de nuevo sacó sus zapatillas de treckking, aquellas que había abandonado sin estrenar el día que abrió su corazón para escuchar su alma y emprender así su crecimiento interior. Había quitado su dolor, había limado sus impulsos, había acariciado su corazón para aprender a quererse, respetarse y dignificarse; había aprendido a moverse por la vida desde el Amor, desde el Respeto, desde la Claridad y la Empatía…pero ese caminar se había desarrollado en su zona de “algodón”, con gente que la amaba, en un lugar que la respetaba, en un ambiente que le sonreía. Esta carretera no era la misma y las señales no hablaban su idioma. Se calzó sus antiguas-nuevas deportivas, pero dejó intacta su esencia, pulida con tanto amor y esmero. Así, emprendió un nuevo camino, empezando de cero; llevando por bandera su Espiritualidad pero sin perder de vista la tierra que pisa, donde hay baches, lluvia, polvo y falso terraplén. Universo y Tierra; Fe y Vida… el Equilibrio.

“Vive desde el corazón, desde el amor, desde el respeto…pero nunca dejes de observar el camino. En la vida, como en el treckinng, hay dificultades que requieren de vigilancia y una actitud mental positiva, pero alerta”