Para conocer la realidad de nuestro mundo interior es preciso detener el piloto automático que en ocasiones se instala en nuestro cerebro. Para ello hay que explorar la mente y empezar a trabajar la atención consciente. Así, y desde el inicio, es importante prestar atención a la atención, o lo que es lo mismo: “atención consciente”

Te propongo un ejercicio muy sencillo para experimentar esta atención consciente, para estar en el presente y a la vez darnos cuenta de nuestra vida en el piloto automático.

Ejercicio fruto seco o pasa (Atención consciente)

Si quieres, para acompañar la práctica puedes poner música relajante, de meditación y sigue estos pasos:

  • Empieza el ejercicio concentrándote en tu respiración.
  • Mira el fruto seco o pasa sin tomarla en tu mano e imagina que ha caído del espacio, como si fuese la primera vez que la ves.
  • Cogemos la pasa y la sostenemos entre los dedos o sobre la palma de la mano.
  • Con atención empezamos a mirarla
  • Nos fijamos en interés atento, como si fuese la primera vez que la vemos.
  • Cógela entre tus dedos, dale vueltas… (Despacio para dar tiempo a la experiencia)
  • Explora poco a poco su textura, sus formas, sus pliegues, sus tonalidades.
  • Llévala hasta la nariz, huélela e intenta percibir gamas de olores.
  • Ahora llévala hasta los ojos e intenta ver, desde otra mirada, más y más detalles.
  • Acércala hasta los oídos, agítala suavemente e intenta saber qué oyes, qué sientes.
  • Mientras estás haciendo esta exploración de los sentidos, ¿dónde está tu mente?, ¿estás atento al aquí y ahora? Cuando te des cuenta de que tu atención no está presente, dirígela de nuevo, amablemente, hacia la pasa o el fruto seco. 
  • Vuelve a mirar la pasa, a olerla, a escucharla, a tocarla… ¿en qué está cambiando tu percepción?
  • Ahora acerca plenamente la pasa a la boca, los labios y los dientes, y empieza a explorar las sensaciones que acompañan la sensación de estar cerca. Explora sin juzgar, sin etiquetar, sin esperar nada.
  • Poco a poco siéntela en la lengua y, de nuevo, empieza a explorar las sensaciones que te acompañan. Explora sin juzgar, sin etiquetar, sin superar nada, solo siente qué se siente y cómo te sientes cuando sientes eso.
  • Cuando sientas que ya estás listo para el siguiente paso, hunde suavemente tus dientes en la pasa. Obsérvala, momento a momento.
  • Resístete al impulso de tragar, de masticar o de pasar a la siguiente fase. Simplemente quédate presente en el momento.
  • ¿Cómo te sientes cuando te haces consciente de una da las fases intensamente? ¿Cómo te sientes estando presente en esa sensación?
  • Por último, imagina que pudieses seguir las sensaciones de comerte la pasa, siente poco a poco cómo ese pequeño bocado fluye por tu boca, por tu esófago y va a parar a tu estómago… Deja que el sabor se funda en el proceso y observa cómo te sientes.

Al terminar verás cómo no es tan complicado trabajar la atención consciente.